La imagen quedará grabada por siempre en la mente de quienes presenciaron la escena: el cuerpito destrozado, tirado sobre el pavimento, apenas cubierto por una bolsa plástica. Arrodillados a su lado, absortos y con la mirada extraviada como en otro mundo, sus padres parecían buscar una explicación. Y a su alrededor, decenas de personas...
Cuando no se puede ganar, no hay que perder. La frase está tatuada en el pecho de Julio César Falcioni y el entrenador de...


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